Desayunando en Cádiz: Molle…té

Pequeña, intensa y de decisiones firmes. De filtros claros y ahumados; después de seis horas de viaje, saliendo desde Puerto Lumbreras, parando en Granada, alucinada con Olvera y pasando por Jerez de la Frontera y San Fernando. A ello sumo un diluvio universal del que sigo pellizcándome para comprobar si aún sigo viva… celebro mi llegada a Cádiz en “barca” y abrazo a Leonor por prestarme su hogar. Descanso.
Sábado; cojo fuerza para el concierto que a la noche me esperaba en Sala Central Lechera.

Como el blog va de desayunos…y luego, si queda tiempo, de reflexiones y descubrimientos viajunos, para esta ocasión y como típico de Cádiz, escogí su tostada de tomate en pan de mollete y el zumo de naranja natural recién exprimido, y si puede ser, que sí que pudo, exprimido a mano… vuelta y vuelta, sollozando la media naranja hasta dejar el casco de piel bien arqueado, y después la cáscara al sol, que bien nos vale para aromatizar té y hogueras, “pa” sacar “pa” fuera los aromas… o “pa” construir barquitos de vela. Y ya, si a la tostada le sumamos el ajo y el aceite de oliva virgen extra tan natural de la tierra, poco más que añadir, ¡del vientre al paladar y a seguir creciendo!. Sin duda, de los mejores desayunos al que doto con una gran calificación; sin robarle sentido al clásico chocolate con churros que también pisa fuerte en la ciudad y el cuál tuve el gusto de probar sin remordimiento alguno en la mítica plaza de las flores.

Mollete de jamón serrano, tomate y aceite de oliva.desayuno-mollete

De todas las cosas que Cádiz me regaló fue a no idealizar una ciudad como tal, a no encasillarla con una luz y emoción en particular, a no tenerla en cuenta por lo que dicen que se puede sentir siempre que la visitas… En cada ojo hay un objetivo diferente captando el paisaje y el mensaje no siempre suele ser el que esperas… o el que te cuentan, o el que tu interpretas, por que sí, porque todo en el mundo baila en función a tu interpretación de los hechos o del marco. El filtro se compone de tus vivencias y los miedos o actitudes que sin querer albergas.

Directamente al altar para hacer una ofrenda y en un marco indiscutiblemente precioso, esperaba sol y encontré lluvia. Aprendí que la lluvia es necesaria para que la semilla que en un pasado planté pudiese crecer con más fuerza…  y que detrás de las nubes se esconde el sol que más brilla. Esto no es nuevo, pero yo lo recordé, y bien, me vino muy bien para sanar la herida que a menudo oculto en mi piel. Como todos, como la mayoría. La nostalgia junto con la inspiración me invadían y en varias ocasiones la lagrimilla hacía de las suyas por mis mejillas… Hay días que uno piensa que su vida se va llenando poco a poco de días grises, tristes y opacos… esos que uno suele omitir en su biografía… y ayer fue uno de ellos sin creer en un motivo alguno más que la nostalgia de un amor, el mío propio.

Si algo aprendí fue a abrir bien los ojos para encandilarme con las nubes; a ver lluvia donde siempre hay sol, a los contratiempos, a tener truenos en los pies y a los “no-me-muevo-porque-pronto-pasará”… y de mientras, sí, aunque ansiase ver una idílica puesta de sol, también quise aprender a escuchar la tormenta y a calarme bien de agua, hasta la última prenda… ya la vida me secará con su modo particular. Aprendí que hay gente que sin conocerte te ofrece más de lo que tiene y ante eso, poco puedes hacer más que ofrecer todo de ti como naturalmente sepas. De todas las cosas que vi me quedo con algunas; solo esas que no me contaron y que yo sola descubrí mirando de frente. De todas las personas con las que hablé…me quedo con todas: Colin, Edu, Rosa, Leonor… incluyendo aquellas cuyo nombre ni sé, ni recuerdo, ni pretendo hacerlo, pero si que albergo su mirada en mi corazón.

Aún con lluvia, a Cádiz se le ve el sol en cada esquina. Y en las miradas de la gente se refugia su brillo y su extenso “agridulce” sentido del humor que levanta mareas por “doquieres”. Suspendido el tiempo en un hilo verbal la lluvia caía y mi música con ella jugaba entrelazada con el arte de los grandes técnicos de sonido y luces que esa noche me acompañaban. Un público que a pesar de la lluvia lucía entregado y yo… un flan…

¡GRACIAS SALA CENTRAL LECHERA, GRACIAS CÁDIZ !

Amarela

*Fotografías by Amarela // 26 Noviembre 2016

 

4 comentarios en “Desayunando en Cádiz: Molle…té

  1. Buen relato, Miriam. Conozco esa zona y he rememorado todo aquello recreando en mi memoria lo que contabas.
    Y lo de estar echa un flan ya te lo he visto a veces. Es que eres muy profesional. Te tomas muy en serio tu música y tus espectáculos. Pero afortunadamente no es una circunstancia que te bloquee. Más bien al contrario. Es un estímulo y una consecuencia del deseo de hacerlo cada vez mejor.
    Y a mi me gustas así: cuando estás hecha un flan y cuando te comportas como lo que eres. Una persona muy madura, pasional, dulce y reflexiva.
    Por eso a mi siempre me tendrás como un incondicional tuyo en lo artístico y en lo personal. Y siempre me sentiré tan identificado contigo en tantas cosas. Y tan complementario en el resto.
    Un beso y te animo a que sigas compartiendo tus pensamientos en tu blog. En lo sucesivo voy a ser más participativo.

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