Como azul mar dormido…

Con el tiempo he aprendido a no mostrar el mar que llevo dentro mío. Hoy en calma, despojo telarañas. Lo veo desde mi orilla. La mañana ha despertado. Estreno taza nueva… gracias Nuria. ¡Me encanta mi taza nueva!

Navego… ¡Buenos días!

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Este pasado mes comencé mi agosto con Elizabeth Gilbert,  escritora Estado Unidense que  ha conquistado mi atención en cada página de su  Best Seller  “ Come, Reza, Ama”.  Una inolvidable historia de búsqueda personal que ha cautivado a más de un alma, como la mía. Pasando por Italia, India e Indonesia… a casi 30 años de existencia y con una vida aparentemente perfecta, todo se desploma.  En plena crisis emocional y espiritual decidir empezar de nuevo y emprender un largo viaje parece un plan perfecto… creo que me suena.

Leer el libro fue como poner la mano encima de la mesa y al abrirla, ver el puñado de balas que he tenido que morder todos estos años.  Leer el libro fue como elegir una serie de cosas en la vida y con ellas, estar en paz con una misma.  Abrir la puerta hacia un mundo interior no parece fácil cuando todo afuera intenta desplomarse.

Leer el libro fue, verlo todo como un misterio inexplicable.  Fue como ver pintar a un niño con lápices de colores nuevos, coloreando cada hueco oscuro en su imaginación. Fue como tocar en Asturias, Cantabria, León, Ponferrada, Puerto Lumbreras, Águilas, Cabo de Palos, Lorca, Aledo… y abrazando el aplauso sentir que de tanto andar conmigo me gusta lo que me pasa. Recordar así que una nunca está sola y que los problemas de uno suceden al mundo entero . Como dijo Facundo Cabral “Andar y andar, siempre andando nada más que por andar… No vine a explicar al mundo. Solo vine a cantar, no quiero juzgar al hombre, al hombre quiero contar. Mi condición es la vida y mi camino cantar. Cantar y contar la vida, es mi manera de andar”.

Fue como escuchar a Serrat cantando “Tu nombre me sabe a hierba”  e identificarse en cada una de sus frases, de sus notas, y hasta de los recuerdos que en mí genera. La verdad es que me generó una duda, no sé si la canción se llama “Tu nombre me sabe a hierba” o “Porque te quiero”. La buscas y por ambos lados aparece… es así como comprendo que no puede calificarse una canción con tan solo un título… gracias Serrat. Y hablando de Serrat, su disco “Mediterráneo” no ha parado de sonar una y otra vez en mi pecho. Otra vez repito, gracias Serrat…

También he conocido a Lurdes, Belén y Bea… avilesas, asturianas, grandes personas…quién sabe la cantidad de sinónimos bonitos tienen estás semejante mujeres… Se os quiere, aquí, dentro de mi máquina locomotora que día a día me impulsa a seguir… os recuerdo bailando y yo bailando con vosotras. Os veo pronto.

Y hablando de Lurdes. Gracias por presentarme  a  John Denver.  Se convirtió en  banda sonora de mi semana:

“Como una noche en el bosque.
Como las montañas en Primavera,
como un paseo bajo la lluvia.
Como una tormenta en el desierto,
como un soñoliento océano azul…”

Annie’s song

Como… como todo lo que brilla con luz propia.

Eso.

Fue como sentir un chispazo de felicidad después de pasar una época tenebrosa y ver, que te queda un atisbo de alegría en tu interior. No te queda más remedio que apretar esa felicidad de los tobillos y no soltarla aunque acabes con la cara salpicada de barro. Un acto de salvación para mí misma, vaya.  Pero sobre  todo, fue entender que del sonido salen las palabras, las palabras fueron secundarias al sonido. Luego, esas palabras fueron transcritas en trozos de materia. Y, previo al sonido, estaba la emoción. La intensa emoción de querer comunicar algo a alguien. Inspiración y música.

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Tantos cruces, tantas palabras y se nos olvida el verdadero lenguaje. Escuchar la voz del corazón, sin miedo, ni influencia, ni palabras, ni sonidos más que el viento propio que empuja la vela de tu barco.

Y escribiendo esto he llorado con el sonido del mar. En cada golpe de oleaje sobre la roca. Al despertarse el sol. Después de dormir,he llorado de emoción. Yo, he llorado en cada aplauso, en el límite de mi cordura cuando mismo perdí el control hacia la locura. He reído en el mayor error… en el momento límite de Kaos. En la base del valle. He reído incrédula y sin saber porque, he sonreído de esquina a esquina para ocultar mi dolor.

Río y lloro y viceversa. Desliz de mi mente, frágil cristal cortando mi retina en aguacero de charcos intermitentes. Fuego en la boca, tupida sonrisa. Empiezo a ser yo misma y ya no me lamento por lo ocurrido.  Abrazo mi presente, acecho al desafío. Agradezco a quien por puro amor abraza mis alas, esas con las que sueño y vuelo. Avanzo en mi recreo… no juzgo, ni creo en nada en lo que yo no veo. Amo sin límites abrazando mi miedo.

Entre recuerdos he besado la sal y el frío, y entre presentes , sigo soñando… y sí, como decía “Depedro”  sigo teniendo esta forma de demostrarlo.

Madrid. Canciones. Carretera. Guitarras y tambores. Esbozos de segundos discos. Ideas solidificando un carácter. Ya estamos en ello. Y pronto voy dando detalles. Disculpen mi retraso. Ustedes saben, que siempre estoy de vuelta…

Besos,

Amarela

 

3 comentarios en “Como azul mar dormido…

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