Y yo no lo sabía…

Ir descubriendo cada parte de sus paisajes y personalidades llevó horas y horas deteniéndome en el látigo del viento, calándome de lluvia que moja pero no cala, y que cala pero no moja. Sintiendo cada rayo de sol...lo que sucede dentro y fuera de mí. Memoro a las PERSONAS que mostraron en mí el reflejo de luz y por supuesto, de oscuridad. Porque de la oscuridad aprendo a conocerme, a sanar mis fallas, mis recodos ocultos, mis pequeños pecados que hasta yo misma desconocía. Y a los que irradiaron luz... se abrazan y agradecen, se cuidan... eso lo aprendí.